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miércoles, 4 de marzo de 2015

EN ALGUNA ESTACIÓN DE EUROPA CENTRAL/ en la casa de enfrente... Häg (IV-I)

  En alguna estación de Europa Central Dora estaba tomando un café de la estación, muy concurrida a esa hora punta. En la que la estación a parte de llevar muy lejos a sus viajeros, también a esa hora era utilizada por miles de personas que también realizan el trasosiego diario de unos mil trenes de cercanías, así como el metro.

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Dora se sentía insegura. Lo que había hecho a Häg era imperdonable, lo único que hizo por Häg fue realizar una simple llamada a la central de policía avisando que un hombre, al que más había amado en su vida, estaba en entrado en una sobredosis letal.


ME REFIERO A LOS HECHOS OCURRIDOS (HAZ CLIC) AQUÍ


         La noche anterior se había expuesto demasiado, se había dejado llevar por los sentimientos que tenía hacia Häg, pero él no la entendería ¿En qué tipo de negocios era en los que estaba metida, Dora?, Esa noche no quiso estar ni una hora más en Mallorca sin acudir a la cita en casa de Häg, incluso a sabiendas de que tres tipos la habían seguido desde su salida de Hotel en la que había tenido cierta reunión sabiendo que la estaban siguiendo, pero realmente tampoco sabía si los podría haber despistado cuando salieron de sus escondrijos en la casa de Häg corriendo hacia él inmovilizando al pobre de Häg, mientras otro agresivamente alcanzó a Dora, en la que el tipo tuvo peor suerte. 

Ya era demasiado tarde cuando vio que unos de los agresores, estaba inyectando a Häg alguna droga mientras el otro le tenía contra el lateral de la ventana desde la que Häg estaba observando lo que decía Dora, sobre la casa de enfrente, y que tanto había hecho hincapié en la noche de los sucesos.


           <<¡Oh! Pobre Häg, quizá no fue lo correcto, pero no puedo poner a la organización en peligro. Espero que acudieran a tiempo los policías que llamé. Aunque esos dos cerdos siguen hay, no los he podido esquivar... o tal vez no me hayan visto no venían en el mismo vuelo, que me trajo a mi ciudad y poder trasladarme a lugar seguro, hasta que pueda volver a contactar con Häg,  seguramente sabrán que me vendría directamente a la estación donde puedo pasar más desapercibida con la de gente que pasa por aquí más de doscientos mil al día>>



          Dora se decía  dando vueltas al azucarillo mirando por la vitrina de la cafetería de alguna estación de Europa Central. Allí estaban aquellos dos tipos, otra vez. Iban elegantes con  trajes típicos de ejecutivo, pero de los matones aún no podía pensar como podía haber realizado aquella llave de agarre al cuello, en la que dejó sin aliento a su atacante, eran corpulentos y jóvenes estando bien preparados para matar, pero ¿Por qué no la habían matado sin más... desde un principio, ¿Qué interés les suscitaba aquellos tipos a seguir tras Dora? 


Después de examinarlos por un instante, giró levemente su cabeza mientras ellos miraban hacia la cafetería de alguna estación en Europa. Donde el ruido interrumpía a cada medio minuto por el paso de los trenes que era casi ininterrumpido.





       -          Möchten Sie weitere Dame?  - preguntó el camarero con un gesto cordial al pensar que Dora se giraba para demandarle algo más.


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  -  Opppsss...!  Nichts für jetzt... Entschuldigung nur laut zu denken... Danke. - contestó Dora a modo de disculpa, y que de momento no le apetecía tomar nada más. 
Se oyó un saludo que contestó al vuelo el camarero que estaba detrás de la barra tratando de pulir aún más los vasos, y es que no era una de las cafeterías más frecuentadas, y por eso muchos se perdían el gran servicio que se prestaba en una de las cinco plantas de aquella estación de trenes, donde Dora había parado unas horas desde que desembarcó del avión que la trasladó de la isla hacia una de las ciudades más importantes de Europa Central.

          -        Guten morgen - dijo también Dora, pero cuando se giró a ver quién había entrado quedó sorprendida al comprobar que aquellos dos clientes, eran precisamente, los dos tipos que la seguían y que estaban hablando entre sí habiendo hecho caso omiso al saludo equivocado que había contestado al compás del camarero.

Tenía que tranquilizarse, ni siquiera se habían dado cuenta de la presencia de la mujer que estaba en una mesa alejada.



        << - Vaya par de idiotas... ¡Ufff... mejor...! no se han dado cuenta que estoy aquí ¡ja! y eso que me están buscando, bien algo juega en mi favor, parecen novatos sino no cometerían ese error. Pero Dora piensa, es lo que sabes hacer pensar y resolver conflictos... Lo mejor no te muevas del sitio, si te estás orinando mejor aguanta un poco chica. Dora has de pensar rápido, ya que novatos o no en algún momento se podrán dar cuenta de que estoy aquí y se va a liar gorda...>>

       Estaba pensando como salir de allí, mirando las puertas del baño, quizás tendrían una ventana por la que salir.

       -          Lady ! Ich möchte Sie etwas fragen...
      Se escucho una voz que le decía ¡Señora! quiero hacerle una pregunta... 


Dora no sabía cómo dar la cara ahora y responder a aquel hombre que no le resultaba conocida y seguro que no era la del camarero que minutos antes había hablado.

      
          Cogió su bolso  haciéndose la despistada y hacer pensar que estaba buscando alguna cosa, aquel sombrero que llevaba, no tenía alas, por lo que poco podía ocultar su rostro, así que de esta manera con la cabeza gacha rebuscando en el bolso de piel negra en la que parecía una especie de cartera de ejecutiva, contestó que qué es lo que quería a aquel tipo que permanecía junto al otro, apoyado en la barra mientras observaba todo al que pasaba por delante de la vitrina del café.

       
En aquel instante su mayor necesidad era salir de aquel local de cafetería en la que se había metido cuando llegó a la estación de trenes de en algún lugar de Europa Central, al tener que agacharse a recogerlas al suelo. Unas manos que se le habían adelantado a recoger las llaves, a la vez que con un acto reflejo, agarró su mano delicada con unos dedos muy femeninos, salvo por las uñas que no había parado de morderse desde que salió de Mallorca y aterrizó en aquella estación.

          -          Esta vez no te escapas zorra, lo vas a pagar muy caro. Le dijo el tipo que le miraba con rabia a la cara.

         Sin embargo Dora no miró con cara del dolor que le producía la mano del tipo, que de cada vez la iba aprisionando más fuerte, lo miró con ojos de desafío, sin contemplaciones, a la vez que le contestó con los labios apretados.

         -           ¿A qué esperas, cabrón? Te crees que ya me teneís - en ese momento le escupió a la cara.

         -           ¡Agh...! ¡Puta! - dijo más enfurecido el tipo, mientras se enjugaba la saliva que alcanzó su cara, con su pañuelo de tela.

        Dora aprovechó el momento para relizar una llave, para evadirse de la mano de aquel tipo que le aprisionaba, lanzó un codazo en la cara, al que el tipo le respondió con un guantazo.

          -         Te lo dije, debía ser más rápido... Schweienkopf*!

          A lo que le fue a aquel "cabeza de chorlito" fue una patada en su occipital que con un giro dio en si misma de Dora había potenciado el golpe, que tiró al tipo que dio con la cabeza en el extintor de pared del café.

           En ese instante unas brazos la alcanzaron por el cuello. El otro tipo fue apresurado hacia Dora y este le abrazó por el cuello. Dora agarró de inmediato la nuca del agresor que la tenía abrazada con sus potentes brazos, Hincando uno de los tacones afilados de su zapato al pie del tipo para poder encontrar algún tipo de ventaja por medio del dolor.


           La presión era más fuerte sobre el cuello de Dora que ya le era necesario respirar quitó su brazo derecho y le propinó un fuerte golpe con el codo al hígado de aquel tipo... el tipo se resintió.

            Con una de sus piernas logró desestabilizar al tipo aprovechando el dolor que le producía aquel codazo vital que le había dejado sin aliento. con una técnica casi profesional, aprovechó el balanceo del hombre, Dora derribó finalmente al agresor que había sido girado contra el suelo, e inmovilizado con la rodilla derecha de Dora.

           <<¿Qué hago dijo Dora, este tío en cualquier instante se levanta y me mata?>>


          No le quedó remedio, era la segunda vez que debía tomar aquella decisión por su propia seguridad.
          El tipo dejó de respirar.



          Con un salto se reincorporó y fue rápidamente hacia la barra, tras ella estaba el pobre camarero, con otra sobredosis igual que la de Häg.


                        VER CLIC AQUÍ LO QUE LE SUCEDIÓ A HÄG      
                                 (Te lleva al capitulo II-I de la casa de enfrente... Häg!   

                                                    

           No podía hacer nada, para salvar a aquel hombre, y se le echaban encima aquel par de tipos de los que tuvo que deshacerse. Del mismo modo que se deshizo en casa de Häg en la noche anterior.


De la que tuvo que desaparecer para poder evitar el tener que enfrentarse a lo que conllevaba que Häg probablemente hubiese detestado su verdadero trabajo.

Mientras tanto, Häg se dirigía a la comisaría, que aún ni sabía nada de lo que estaba sucediendo para explicar, aquella noche de la que Dora había desaparecido, y que podía dar una prueba mediante aquel billete del parking del aeroport de Sont Sant Joan.

Dora se alejó por los andenes y entró en un nerviosismo por todo lo que pasaba en aquella estación, donde dos hombres habían fallecido en alguna estación de Europa Central.





Imagen de la modelo Irving Penn, 1950.
Vio un paso de vía en el que no había nadie,  atrás quedaban los dos muertos y uno que ella había asesinado a su paso. Su semblanza era fría, calculadora, y con un gran brío a pintarse y arreglarse el pelo tras aquel suceso en el café, parecía como si ella fuese una mujer responsable, firme, educada, seductora... Con enterezas ella cogío un billete hacía algún lugar del mismo país en el que se encontraba, su próxima estación le esperaba, y ahora sabía que nadie la seguía.



Sintió mucha lástima por Häg, cómo estaría, él siempre tan bueno con ella, el hombre que entre citas de sus estancias en la isla de Mallorca le había penetrado el alma, aquella que sentía ser desdichada realmente por lo que ella representaba en su organización que siempre había ocultado a Häg.

Mientras tanto Häg entraba a la comisaría de la policía donde previamente, como ya publiqué en la parte (III-I) de mi blog por si quieres echar un vistazo y ponerte en situación de la historia que pretende ser más amplia. Como es esta que aún no tiene un título definido, y que llamé desde el inicio En la casa de enfrente... Häg.

Continuará sólo si tú quieres.








lunes, 2 de marzo de 2015

La casa de enfrente... Häg (III-I)

          (viene de aquí haz clic)

          Habían pasado horas desde que se habían largado aquellos policías que habían entrado por la fuerza, para poderle salvar le vida a Häg, que ni tan siquiera sabía cómo se había administrado aquella sustancia que le dejó tirado por el suelo.
Se sentía con cierto desánimo que ni entendía, en la que también le generaba ciertos pensamientos erráticos, pero los que más le preocupaban era el hecho de que él sabía que su dulce Dora, y que había desaparecido sin más, aunque tampoco era algo lógico.
Incluso se le hacía insoportable el tratar de dormir, tras haber sobrevenido de una sobredosis que tal y como dijo el médico, al subinspector Alonso, parecía que había sido por los síntomas que presentaba cabía la posibilidad de que la cocaina o algún tipo de anfetamina fuera la causa de la sobredosis que tuvo que ser atendido por una llamada telefónica que recibieron en la Central.


Mientras tanto en la callejuela de la tan misteriosa casa de enfrente de  casa de Häg existía una lucha interna entre Häg y sus pensamientos.



Cuando había conseguido dormir se le generaba un malestar por aquellos sueños que eran demasiado intensos, e incluso desagradables; por lo que su actividad le había pasado a llevar a estar agitado fatigoso y sin demasiado apetito, salvo la sed, que la iba a saciar directamente del grifo del baño, en la que se percató que ni tan siquiera quedaba alguna esencia de Dora.


Aquello no era un misterio sólo para él.


Cartoon Networks.
          - ¡Ramírez! - Llamó desde su escritorio el sub-inspector Alonso - En cuanto pueda venga con el informe, quiero que esté también presente el médico y así evaluar si lo que dice ese Häg es cierto.

           - ¡Ok! Sub-inspector. En seguida hago las gestiones. El registro de llamadas de la central, ya me ha dado los datos, muy interesante por cierto...- Contestó sonriente el joven policía Ramírez.

        Häg permanecía en su casa sin poder dormir, pero ya era hora de que hiciera algo, al menos buscar a Dora, tenía que encontrarla...


          - ¡Hoy os traigo patatas de La Puebla! ¡¡¡Traigo patatas, saco de patatas a 2€ patata buena de La Puebla...!!! Se oía desde la callejuela.
         
          -          Grrr...! ¡el que me faltaba! - dijo Häg llevándose los dedos a las sienes - ... el vendedor ambulante... ¿Qué día es hoy? ¿Lunes?... ¡Ay bah claro! por eso tenía que marcharse tan temprano Dora...

         El vendedor ambulante de sacos de patata de La Puebla, seguía con su megáfono por la callejuela de la casa de Häg tratando de reclamar a lo vecinos su presencia, y que daba sacos a dos euros.

 Decidió dar un salto desde la cama, cuando ya se le hacían insoportables aquellos pensamientos negativos que no le llevaban a ninguna parte salvo a la inquietud, cierto desánimo, y la desazón en pensar en todo lo que había ocurrido desde la llegada de Dora en uno de aquellos encuentros esporádicos, pero que hasta el momento, no había dado más fruto que el de un amor extraño y sincero. No podía dejar aquello así, y claro para ello debía ir primero a la comisaría para hablar con el subinspector que había ido a su casa. 

Un sentimiento de culpa le apretaba el pecho, pero había cosas que no encajaban, e incluso pensó; que sería un ataque por aquellos supuestos intrusos que Dora había visto en la casa de enfrente.


           -           ¡Sí claro ella tendría razón! ¡Seguro que ha sido eso, la verían llegar y esos desalmados...! ¡Hijos de Puta!. - Gritó impotente ante la situación de incertidumbre que le atosigaba.



           Se fue directamente a darse una ducha para refrescarse y para hidratar aquella piel que le había quedado algo reseca por no saciar toda la sed que aún sentía. Se puso los jeans, una camisa, después se preparó otro zumo de naranjas, mientras daba un telefonazo al subinspector diciendo que iría para allá a hablar con él. .

            Puestos a investigar se dispuso a echar una batida por casa a ver si encontraba algún significado a todo aquello, aunque su cabeza no estuviera totalmente despejada, rebuscó incluso entre los cristales que habían permanecido hecho añicos en el salón.

           No encontraba nada, ni tan siquiera una evidencia que probara que Dora había estado aquella noche allí y que había desaparecido.

           -          ¡La cocina! Allí están aún la vajilla, las copas...!  - Exclamó Häg mientras permanecía en aquella postura con su mano en la barbilla y la otra a su costado.

          Se dirigío hacia la cocina, y pensó que no era necesario recoger nada, le diría al Subinspector Alonso, que fuera a su casa a echar otro vistazo y se lo diría... 

           -          A ver, Häg piensa un poco... - se dijo antes de salir de la cocina parando en el umbral de la puerta - las servilletas, con aquellos labios pintados debió quedar algún resto del carmín de Dora.
           
           Abrió el cubo de desechos de la cocina y removió con las manos seleccionando  las servilletas que estaban a la vista.

           -            Nada... esto está mojado, cuántas veces le habré dicho que no me eche la botella de vino sin vaciar... Bueno con la vajilla le bastará al subinspector,  sabrá como sacar huellas y podrán dar con ella, antes que yo... - Mientras se resignaba, al cerrar la papelera, algo captó su atención que hizo levantar su tapa de metal pisando el pedal de la papelera de acero inoxidable.

            Se agachó y empezó a rebuscar en la papelera sin que tuviera tantos reparos como la primera vez.

            -           Hummm... espero que no sea una paranoia, pero dónde estará ese papel que me llamó la atencíon... ¡Aquí! - Lo cogió y empezó a leer.

            Su cara se iba transformando a medida que leía, aquel papel que podría ser importante, y es que aquel ticket era el del parking del aeropuerto, tal vez no se hubiera ido, tal vez permanecía aún el coche allí, más datos con los que poder probar al menos la existencia de Dora.



           Se puso la chaqueta y cogió las llaves de su coche, se dirigía a la comisaría a entregar aquél hallazgo que había hecho en sus pesquisas por la cocina de la casa de Häg 



Imagen de Pinterest, compartida aquí Lincoln...


Recuerda ésta es la III parte de este primer capítulo de la casa de enfrente de Häg, así que no te pierdas la próxima entrega, en la que veremos adónde nos lleva esta pista para saber más de lo ¿Qué pasó con Dora? tras una visita a los investigadores, con alguna sorpresa en la que no faltará detalle en esta aventura que compenzó aquí en la calle de enfrente... Häg

   ¡Continuará sólo si tu lo deseas!Dame una señal...

jueves, 26 de febrero de 2015

UNA CITA FATAL - HÄG Y DORA


Dora llegó a casa, después de haber recorrido bajo la lluvia incesante que  la acompañó desde su llegada a la isla, en la que ella había tenido una reunión importante. 
Él la aguardaba allí... en aquella isla que le apartaba de todo, Häg siempre esperaba a la dulce Dora, que siempre acudía a su cita, en una casa ubicada en  el casco antiguo de la ciudad de Palma de Mallorca.

La luz seguía encendida, incluso pudo ver aquellos reflejos que saltaban por la T.V que cambiaba de intensidad mediante trallazos que impactaban en la casa abandonada de en frente de la casa de Häg, donde los viejos faroles daban cierta calidez y algo de tenebre por las características arquitectónica.

- Häg ¡No veas la que está cayendo! ¡A ver si te cambias de zona, que me las he visto negras para que un taxi a pudiera llegar sin siquiera acceder a esta callejuela...! ¿Más a estas horas, Hag!.


oil on canvas, 1971 Pedro Lara, padre.
Colección Privada oil on canvas
más detalles aquí


- ¡Buenas noches, Dora. Te llevo esperando dos meses… toma y date una ducha que te vas a constipar y también al final voy a tener la culpa  de que se haya alargado tu reunión... ¡Hummm.... es casi la medianoche -   Häg le contestó mientras todavía llevaba el delantal con el que había estado toda la tarde preparando la cena, mirando un reloj de pared reafirmando sus palabras. 

Dora miró el reloj se giró con con un gesto disciplinado y firme, como diciendo (Tiene razón... es muy tarde, pobrecito, y siempre me espera)  

- Brrrr… ¡Qué frío!... Anda tontito dame la toalla, enseguida vuelvo a por ti - terminaba de decir con una simpática sonrisa en la que enseñaba aquellos dientes de forma pícara arrugando la nariz.
- Ehhh…! Time out! que te veo venir y quedan muchas cosas que contar ¿No crees?. Y toma la toalla… please baby - ella había empezado a desnudarse en el umbral de la puerta del Baño.
- Tontito tirame la toalla, que luego de cuento… - Häg casi por reflejo le tiró la toalla como aquellos que se tiran bombas de agua y que Dora recogió al vuelo - Jajajaja… bye bye - cómicamente arqueó su cuerpo manteniéndose en la arista y que con tono jocoso le lanzaba un beso, con un guiño.

 
  Al cabo de unos quince minutos Dora aparecía en escena de nuevo, haciendo cosquillas a Häg mientras terminaba de cortar un queso mahonés, no por él que no tenía pasión por la quesería. Ella llevaba el blusón de seda blanco niquelado, que parecía que a cuanta mayor oscuridad de la luz, más se contorneaba en sombras sus sombras hermosas. 


- Wooowww… !¡Vaya! cuánto más tiempo tardo en verte, vienes mejor  preparada - arqueando los ojos dijo Häg ante la visión de aquella escultura, que también formaban parte de su rol en su vida.

- ¡Tú qué me ves con buenos ojos! ¿Estoy gorda? - se encogió de hombros la dulce Dora poniendo morritos. Y pestañeando rápidamente las pestañas, como si fuera la personaje de los dibujos de Betty.
Su vida más allá de eso era el de la toma de muchas decisiones, que podían hacer pujar por su empresa o una mala toma y dejarlos varados sin oportunidad, en lo que ella representaba una figura importante, imagen y máxima responsabilidad en grandes cuentas.

         Sin embargo ni Dora sabía lo que realmente quería, o tal vez fuese por como ella fue educada, en la que la organización, la disciplina, la programación y un largo, etc. que le llevaban hasta el estres,  formaba parte en su corrector como como en su imagen debido a su cargo, pero siempre tubo un punto rebelde, que también había establecido a sus padres, como una porción más de su estructura, así como la tenía con sus hermanos y amigos/as.

         Häg por otro lado, era comprensivo, y la entendía perfectamente, sabía perfectamente que que ella era así, y que jamás debería cambiarla, eso lo último, porque Dora sabía ponerse también  en su sitio, como lo había hecho tantas veces en las que había parado  los pies cuando alguien trataba ser un intruso ante las cosas de su trabajo..

Aunque también , sentía noches solitarias en las que sentía las ansias de poder abrazar un cuerpo tan delicioso como sólo Dora le había hecho vibrar hacía unos meses , desde que se conocieron y surgió esta relación, que ni tan siquiera ellos podían llamar de ningún tipo... Tampoco era tan complicada...

Häg era todo lo opuesto se había creado su propio mundo, aislado prácticamente, sin mucho más más que sus pequeñas historias de la vida. Hag como le solía llamar Dora y él eran dos almas gemelas en dos mundos paralelos, que aun estando separadas estaban unidas por el único lazo verdadero, el de su amistad fiel y honesta.

         Atrás le quedaron los malos recuerdos, que supo borrar aquella dulce mujer que le había enamorado con un simple guiño de nariz y unos ojos negros llenos de vida,  incluso muchas veces se guardaba, el decirte un te quiero, por no querer o no querer ser excesivo en la que ella que era libre como un pajarillo, ya habían establecido previamente, para no tener que entrar en discusión entre sí la forma de ver las cosas. Eso sí... debían ser siempre tal y cómo ella quería, que no le tocasen su trabajo, por no decir otra cosa, sin importar quien tuviera en frente, su objetivo era su objetivo, y aunque también se la veía enganchada al cariño que le daba Häg. Decía que el tiempo diría ya que no quería pasarse la vida dependiendo de su jefe y emprender con una buena cartera de clientes, emprender por su cuenta... una mujer excesivamente meticulosa en sus cosas y muy ceñidas a su horario, y su estilo de vida,pero
...ella era así...



         Ya estaban terminando una tabla de quesos, cuando ella se le acercó y le pidió un beso, cuando le había contado el motivo de este viaje, y que gracias a ella, el cliente no se iría, porque uno de sus administradores, Tuvieron un tanto por ciento mínimo de error en cuanto a una estadística de mercado de valores en la que había invertido una pasta, y casi los tira abajo.

- ¿Cómo negarte ese beso, que tanto he estado esperando?.





      Dora se le acercó juntando sus manos y cogiendo la cabeza de Häg llevó a sus labios un cálido ¡Muacccks! que resonó en toda la estancia.


      Todos sus sentidos se dispararon en aquél momento él también necesitaba de un poco de cariño, por algunos temas que lo habían dejado algo tocado.


Pero lo que sí estaba pasando es que se había encendió la llama de la pasión, y como flashbacks venían a la cabeza de Häg haciendo elevar los grados de su tetosterona que le pedía a gritos una vía de evacuación con la que no estallar antes de la emoción... se contuvo.


Dora iba a decir algo, aunque Häg ya le había parados los labios con el dedo índice tapando los labios de un tonalidad muy natural que le daban cierto brillo, y sin resaltar con su tez morena.

- ¿Y ahora qué te pasa, te iba a decir que pusieras algo de música, ya sabes… los ruiditos jijjiji… Me cortan cuando pienso que hay alguien detrás de esos muros, y es que en dos años nunca vi un alma… jajajaja…


                 (Ssshhhsss Dora escucha y calla que ahora la tontita eres tú con eso de que siempre espían, no sé quién iba a interesarse por nuestras noches ahhhh... y te la das de engreída, que no se quita ni los tacones, ni para estos menesteres… jejeje… Ufff... qué pienso si es de lo qué más quiero... Se le pasó contestarle en torno de guasa pero temió que aquellas palabras en una trifulca que luego no les lleva a nada, salvo a que han perdido el tiempo… algo tan valioso.
-          A ver Dora… escucha y déjate llevar es lo que quería poner “algo de jazz” que sé que te encanta… tu escucha…          - Cogió el mando y se pudo escuchar el débil ruído de un CD previamente preparado - Te tengo en cuenta, cielo… no vaya a ser que el lobo que espía ahí fuera, te oiga temblar las piernas…. Uhhhhh....
- ¡Tontito! No digas más tonterías y abrázame que he cogido frío con esta lluvia.
- Comme vous voulez ma belle dame …      - le devolvió el cojin que ella le había tirado cuando le contestaba jocosamente - ¿Tontito? Enséñame…


         
         Entre caricias y besos se fueron desnudando hasta el alma, él deslizaba los últimos botones de aquel blusón. Sus cuerpos vibran, mientras él rozaba con las yemas de sus dedos deslizándolas como si de una pluma se tratase, recreándose en todas las cavidades de su cuerpo en los que se detuvo, jugó, besó y lamió de sus pezones erectos, que endurecieron hasta hacerla enloquecer, lo mismo que a él, que a un ritmo acompasado iba acelerando la respiración… y eso era imparable, pues es donde la pasión crecía.


Estaban entrados en la pasión cuando Dora exclamó un grito…

-       ¡Lo ves…! ¡Aggghhh…!


hipermedular.org
Cortesía de hipermedula.org (grito de mujer)

-       ¡Hummmm…..! ¿Qué tan rico te llegó todo?  - con una cara de haberse quedado bien despachado, Häg casi conteniendo la respiración mientras se agarraba a la cintura de la Dulce Dora, exclamó.

- ¡ Anda y no digas más tonterías, Hag! estaba ahí en la casa de enfrente mirando por una ventana. Ya te lo he dicho miles de veces esa casa me escatima mucho. Nos observan.

- ¿Has fumado algo de “yerba”? Porque hija te veo algo alterada, si es que no tenías lo siento, ya sabes que a mí eso no me va. Estás paranoica por el estrés eso será…

- Brrfff… ¡Tú y tus infusiones!... - Oppps… a Dora se le puso cara de mosqueada se sentó a un lado de la cama, y empezó a morderse la uña.


Algo la inquietaba, de eso no había la menor duda que cuando Dora se mostraba así, algo no le cuadraba, así que sabiendo esto de ella, Häg prefirió seguir tumbado como si aquello fuera sólo un pequeño imprevisto, surgido quizás desde un lado irracional, y por lo que realmente era por lo que sentía “jodido”.

- No te muerdas las uñas, Dora. Está bien imaginemos que realmente has visto a alguien...
- ¡Aún lo dudas! ¿Crees que miento? - Interrumpió con una sacudida que se puso de frente a la cara de Häg.

- ¡Nooooo…! verás suponiendo que haya alguien, perdón... ¿no te has parado a pensar si es un Okupa, un transeúnte que no ha encontrado albergue? Más como tú has llegado, empapada por la lluvia.

- ¡Ayckkssss… también puede ser, pero me huele mal - Agachó la cabeza con resignación y empezó a mirar el destrozo que se había hecho en las uñas que tanto tiempo había tratado de de quitar ese vicio que nunca le permitía como a ella le gustaban

- ¿Entonces crees que es un okupa?

En aquél momento ni sabía qué responder, así que puso el achaque de la lluvia para amainar ya el tema.

-  Mira Häg, quizás sea lo que tu dices, mañana no podré desayunar contigo, y tal vez si te quedas dormido no nos despidamos, aunque sé que lo prefieres.

-  ¿A qué te refieres Dora? Sólo son las dos de la madrugada, al menos desayunar y despedirnos debidamente, como siempre.

 
- He de coger un vuelo esta misma madrugada a las 3:3hrs, de dos horas de vuelo, más luego si quiero llegar a tiempo a una reunión con una gente importante, he de alquilar un coche, llenar el depósito, y llegar en al menos dos horas por carretera… lo siento, Hag.

- No sé qué decir, Dora. Nunca digo nada, nunca tienes el tiempo suficiente, y nunca tienes en cuenta los pequeños detalles como es algo tan simple de al menos, desayunar ¿No lo crees?
 
- Sé que es importante para ti… esos detalles que te hacen especial, pero cielo yo ya sabes que a my way - De momento he de seguir con lo previsto. Y no te vayas a pensar que hay otro, porque no lo hay. 
 
- Sí eso es cierto y podría poner la mano en el fuego, que sé que no me quemaría... En el fondo es lo que a ti te va realmente bien, alguien que no se trate de inmiscluirse en tus asuntos, también que yo no me interese en tus tratos, que no te ponga en discusión lo que debes hacer. Y en este caso como dueña de tu vida, haz lo que quieras y lo que te haga realmente feliz, te quiero, pero claro también hay algo me dice que no será en vano y que cambies de idea, una vez conseguido lo que te propones. Si quiero que sigas viniendo he de aceptar tus condiciones, si no te perdería. Y no sé lo que más me dolería, si estar contigo o sin ti.
- A ver Häg… mmmm.... yo sé cual es tu propósito conmigo, y es adorable, también lo quiero yo, pero ya sabes de momento no entras en mis planes y sabes cual es mi opción que trabajes conmigo, porque debes estar preparado a llevar este ritmo de vida en el futuro.
  
Pump… Pump… Pump… y seguía aquel horrible sonido que provenía de la calle.




-   ¿No me digas que son tiros Häg? - preguntó angustiada cuando estalló el ruido que provenía del salón
-   No creo Dora nunca he oído un tiro así. son como ondas expansivas de cristales rotos en secuencia… ssshhhh…. parece ser que ha parado. ¡Voy a ver!.
- Te acompaño, no me voy a quedar sola… espera un momento, en el bolso llevo un spray ahuyentador. Por si hace falta.

- No seas exagerada...

Se levantaron y ella cogió aquel spray de color negro que cabía en su mano, que guardaba en el bolso, se miró a sí misma y miró también a Häg, algo le hizo gracia.

-    ¡Häg! ¡Más vale que nos vistamos un poco! jajaja… -   se miró como avergonzada viendo su desnudez, tapándose de un modo que resultó grotesco, no por taparse los senos y el pubis, sino como si fueran dos desconocidos, cuando 10 minutos antes habían pegado un polvo, si se le podía llamar de alguna manera.

Häg sonrió; pero también quedó extrañado ver a su dulce Dora de aquel modo, sabía que estaba nerviosa, la carcajada era diferente, casi rozando la histeria.

Entraron en el salón, foco de donde provino el primer estruendo.

- ¡Oh Dios!. ¡Está todo hecho añicos…! Debió ser algún remolino de viento que le sirvió esta calle como una fuga. - Dijo Häg llevándose las manos a la cabeza.
- ¿De verdad crees que ha sido el viento? Mira la casa de enfrente, está totalmente con las luces encendidas. Menos mal que hace más de 20 años que nadie entraba ahí, Häg, si no me crees míralo por ti mismo y lo verás con tus ojos, se aguantan bien firmes sus ventanas - dijo Dora refugiada detrás de la cortina apartándola como una que observa sin querer ser observada, sin desviar la vista de su foco principal que era la casa vecina, que se suponía que llevaba una veintena de años dejada al destino, sin habitantes que la habiten, salvo las posibles ratas.

- Mira Dora no me digas más… - iba a decir tonterías, pero también se quedó boquiabierto con lo que observó - ¡No me lo puedo creer! imposible!

    A través de las luces de las ventanas de la casa abandonada, de forma dantesca entre una música extraña que les trajo el viento, con palabras casi enmudecidas, entre otras voces...

- Aycksss… Hag… nos están observando... ¡Apártate de la ventana!